Y seguimos con la racha de series españolas. En este caso una miniserie que nos mete en la piel de un grupo de antidisturbios y nos hace ver, sentir y entender sus vidas desde un poquito más cerca.
El primer episodio de la serie, y me la voy a jugar, es una obra maestra del cine de tensión en general y del español en particular. Hace que te tiemblen las piernas literalmente durante su visionado (y hacía que no me pasaba esto… quizá desde MadMax). Sorogoyen es un mago de este tipo de rodajes. Me quito el sombrero con este primer episodio.
El resto de capítulos, hasta completar los 8 de los que consta la serie, están un pelín por debajo de ese primero, pero tiene el nivel suficiente para que el conjunto sea una experiencia redonda. La historia principal es actual, dura y real, está bien hilada, mostrando la complejidad del mundo en el que vivimos y lo borroso que se ven el bien y el mal cuando empiezas a entender las reglas del juego. Queda perfectamente complementada con el buen trato que se les da a las historias secundarias personales de cada protagonista. Esta estrategia narrativa hace que el espectador se identifique mucho más, empatice u odie mucho más y, en definitiva, sienta y se divierta mucho más.
El casting es una verdadera maravilla, incluida Vicky Luengo que no me convenció al principio pero que cumple con creces después. Completado por actuaciones de notable alto, todas. Se nota la mano del buen hacer del director en este apartado a la legua.
Dado el metraje, relativamente corto de la miniserie, es cierto que algunas reacciones pueden resultar excesivas, incluso, salidas de tono o contradictorias con la personalidad de alguno de los personajes, pero en general todo encaja.
En resumen, un MUST de serie, rápida de ver, divertida, tensa y con trasfondo político-social. Desde luego pone en jaque la tendencia al juicio express tan habitual en la sociedad actual y que tanta falta hace cambiar por el pensamiento crítico. Muy recomendable.

