Después de ganar nada menos que 10 premios Goya las ganas de ver esta película, que ya habían surgido cuando se estrenó, se reactivaron. No puede verla por una serie de circunstancias y luego, como tantas cosas que pasan en la vida, sencillamente me olvidé de ella. Otra con la que me pasa eso es con El Olivo. Algún día la veré.
Lo primero y más positivo que hay que decir de Handia es que no parece española. La calidad del rodaje es muy americana. Salvo por el sonido que sí se asemeja más a las producciones nacionales todo lo demás te sorprende de bien hecho que está. Si a esto le añades una fotografía maravillosa, unas interpretaciones a la altura y una ambientación y vestuario sublimes, pues obtienes la buena factura de esta cinta. Ya ha pasado antes con La Isla Mínima por ejemplo y esperemos que poco a poco ya no sea una sorpresa.
El pero es que la historia te deja esa sensación de haberte comprado una chaqueta muy bien hecha pero a la que le falta ese algo para incluirla en el hueco del armario donde están las chaquetas que siempre te pones. No es el tempo, algo lento pero necesario, no es la historia, real, sorprendente y con sustancia, no es el mensaje que también lo tiene, puede que lo que le falte sea emotividad. Alguna escena o escenas en las que se ayude al espectador a sentir lo que sea que estén sintiendo el gigante y su hermano. Los escenarios se dan para ello porque hay situaciones de extremo sufrimiento en la historia pero la emotividad no aparece con la fuerza que se la espera.
Es una pena porque le daría esos puntitos extra que la colocarían en un puesto aún más alto entre las grandes del cine nacional.
En resumen, una película española sorprendente en su manufactura, con muchos pros pero un gran contra clave en el cine que es el poso que te deja al ver los créditos finales, en este caso, algo pobre. No recomendable para personas impacientes (es lenta).

